(1) Y0, PIERRE RIVIÈRE, HABIENDO DEGOLLADO A MI MADRE, A MI HERMANA Y A MI HERMANO…

(1) Y0, PIERRE RIVIÈRE, HABIENDO DEGOLLADO A MI MADRE, A MI HERMANA Y A MI HERMANO…

Este es el título del libro sobre un caso de parricidio del siglo XIX presentado por Michel Foucault.

Tanto la presentación de Michel Foucault, como el prólogo de la edición española (se mantiene en la actual edición el prólogo de la primera edición, que data de 1974), pudieran calificarse de preclaros.

El caso, lo presenta Foucault debido a la belleza de la narración de la memoria. Foucault encontró el caso buscando el origen de la relación entre la ciencia médica y la justicia. Entiendo que buscaba el sentido de tal relación en el hecho fundador, y buscaba entender la naturaleza de esta relación; de la que ya se habló en el post dedicado en este blog a Foucault.

Los hechos

El 3 de junio de 1835, Pierre Rivière, de 20 años, mata con una hoz a su madre, hermana y hermano. Es visto cometiendo el último de los asesinatos e, igualmente, es visto huyendo hacia un bosque del cantón de Aunay, donde sucedieron los hechos.

Tiró la hoz en su huida y tras un mes en dicho bosque alimentándose, como pudo, fue detenido. Desde que se conocieron los hechos, se tachó a Pierre Rivière de trastornado o loco.

Su primera declaración 

En su primera declaración, comienza manifestando cometió el crimen en nombre de Dios, pero acaba con un relato de dos horas sobre las humillaciones a que su padre estaba sometido por su madre; los vínculos de sus hermanos con la madre; y, la necesidad de cometer los asesinatos a fin de liberar a su padre. Se acuerda que Pierre Rivière presente este relato por escrito.

Testigos

Hasta once testigos dan cuenta de algún hecho por el que conocían a Pierre Rivière, y en base a lo cual le tenían por idiota o trastornado.

En el segundo interrogatorio Pierre Rivière entrega la memoria que se había comprometido a presentar; es interrogado por el juez sobre los diferentes hechos que habían relatado los once testigos, y Pierre Rivière contesta explicando las circunstancias de dichos hechos.

El fiscal

El Fiscal ordena la remisión del expediente a la Audiencia de Caen y en el resumen de los hechos da cuenta de lo brillante que resulta la memoria presentada por Pierre Rivière, lamentándose de que estos hechos trunquen la vida de un joven que tan bien se expresa.

El Fiscal de Caen destierra la tesis de la locura, pues no puede obviar el carácter brillante de la memoria; carácter, al que también sucumbe un informe médico acerca de su estado mental.

La memoria: yo Pierre Rivière, habiendo degollado a mi madre, mi hermana y mi hermano…

La memoria comienza relatando como se casaron sus padres, arrancando el relato en la oportunidad de eludir un segundo llamamiento a reclutamiento en caso de que el padre estuviera casado.

Continua la memoria narrando las bases sobre las que se fundó la vida conyugal, explicando la composición de la familia paterna y materna, así como las relaciones entre todos ellos. La historia prosigue describiendo hechos en los que su madre aparece como manipuladora, capaz de estropear cualquier situación, sometiendo a tortura psíquica a su padre. Resulta interesante las situaciones que denotan control de la madre sobre las cuestiones sexuales en la vida conyugal.

La madre, también, desprestigiaba a su marido en el conjunto de la comunidad, siempre victimizándose ella.

El relato prosigue desgranando situaciones en las que la madre siempre estropea cualquier situación. Un complejo conflicto en torno a unas propiedades acaba convirtiendo a su padre en objeto de risa pública tras una declaraciones de su madre en la audiencia (ya vivían separados). La memoria da fe de la maldad de la madre respecto del padre, dejándole sin bienes, con cada vez más deudas que pagar, impidiéndole liberarse, y sin motivo aparente alguno que justificara tal conducta.

El padre acabó sumido en la tristeza y la desesperación, lo cual, también, fue objeto de burla por su madre.

Finalmente, la madre quedó embarazada –evidentemente, no del padre-, y confabulada con su hija, burlaban la figura del padre. En ese estado de cosas recibió una citación del juzgado; su mujer le citaba a juicio. La gente lloraba al verlo, de presenciar lo que se le estaba haciendo. El final de la parte dedicada al padre, en la memoria, acaba con la descripción  de un estado de abatimiento y depresión, fruto del trato dado por la mujer.

Segunda parte de la Memoria

La segunda parte de la memoria, Pierre Rivière, la dedica a sí mismo, su vida personal y su carácter.

Comienza hablando del carácter piadoso que tenía con 7 u 8 años, de la forma en que se corrige para ser como los demás, y como desde unas costumbres cristianas desarrolla unos comportamientos no siempre entendidos en el colegio o en su familia. Aunque sí explica los comportamientos descritos por los testigos, y por los que le consideraban loco. Finalmente, la afectación de los padecimientos de su padre se convierte en el centro de sus pensamientos. Todo le indica que la resolución de sus problemas o su deber es el asesinar a los que tanto daño causan a su padre. De esta forma concluye:

“Cuando oí decir que casi cincuenta personas habían llorado cuando mi padre había cantado el Agnus Dei, me dije a mi mismo: si extraños que apenas le conocen lloran, qué tengo que hacer yo que soy un hijo.”

 De esta forma tomó la espantosa resolución de matar a su madre y hermana porque estaban de acuerdo en hacer sufrir a su padre; al pequeño, porque amaba a su madre y, en definitiva, porque era una forma de evitar remordimientos a su padre.

A partir de aquí relata la forma en que comete el asesinato, y las ideas claves que maneja para, sobre todo, salvaguardar la integridad de su padre.

Explica los días que pasó buscando la oportunidad de cometer el crimen y cómo tenía pensado, tras el crimen, acudir a Vire, y confesarse culpable reivindicando el crimen. Sin embargo, una vez cometido el crimen, emprendiendo camino a Vire, se sintió desfallecer, diciéndose a sí mismo cómo había sido capaz de cometer tan horrendo crimen. Lloró, se desesperó, y comenzó el mes en el bosque previo a la detención, explicando cómo evolucionaron sus ideas en ese tiempo.

De esta forma, decidió matarse; decisión, que toma pensando en salvaguardar a su padre de hipotéticas acusaciones de complicidad. Desechó la idea por temor al juicio de Dios,  decidiendo quedar a la espera de algún suceso inesperado.

Toda vez que pasaba el tiempo decidió dejarse detener, y presentarse diciendo que el crimen había sido una orden de Dios.

Tras varios intentos fallidos por ser detenido, al fin, la detención se produjo, y si bien intentó atenerse a la versión de haber cometido el crimen por orden de Dios, no puedo mantener esta disparatada versión y decir la verdad.

La memoria finaliza aceptando la pena que corresponde al delito de parricidio.

(continúa)

 

NOTA: días después de la publicación de este post se han producido unos hechos, que guardan alguna similitud con el crimen de Pierre Rivière. Se han producido en Cáceres y han sido recogidos por El País.

 

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