CÁRCEL Y SOCIEDAD ACTUAL

CÁRCEL Y SOCIEDAD ACTUAL

Fue Kroprotkin, quien dio a entender la sociedad se puede medir por cómo son sus prisiones. Ha llovido mucho desde entonces, pero sí creo puede seguir diciéndose que la sociedad se puede medir por el régimen penitenciario que tiene.

Últimamente, se han producido algunos hechos que no pueden pasar desapercibidos.

1.- El primero sería la noticia aparecida en el año 2015 sobre el fenómenos de desertización de las prisiones en los Países Bajos. Se dedicó un post a este tema, y en el mismo se recogía la opinión de que el vacío de las prisiones en los Países Bajos no se debía tanto a la bonanza de su Régimen Penitenciario y al éxito de los programas alternativos a la prisión, y, sí, más a la influencia de la teoría economicista -ya tratada en otro post de este blog-, y a un giro hacia la derecha de la sociedad holandesa dictando un mensaje de estigmatización y exclusión social a quien delinca.

2.- En el Estado Español, en marzo de este año, se dio a conocer la Instrucción 3/2017 sobre  suspensión de la ejecución por libertad condicional por enfermedad muy grave. Dicha instrucción, tras una pregunta en el Senado, se tradujo por el Gobierno en que se suspendería una condena por enfermedad grave cuando la esperanza de vida en libertad fuera de dos meses.

Tanto de la instrucción, como de la respuesta en el Senado me resultó chocante lo explicito de su determinación y la dureza de su contendido, pero también la falta de contestación que tuvo desde la sociedad civil. La pregunta en el Senado se realizó por interés en la situación de algunos presos de ETA, pero es lo cierto que dicho criterio se sigue para todos los presos (lo que me dio la sensación sorprendió al senador que formuló la pregunta).

3.- Ahora, en estas fechas, en otra contestación a un parlamentario, el Gobierno dice que el derecho a cumplimiento de la pena en la prisión más cercana al lugar de arraigo no es un derecho subjetivo, sino que el lugar de cumplimiento viene determinado por una conjugación de factores. Y esto tampoco ha tenido una contestación o respuesta desde la sociedad civil.

Es lo cierto que en la cárcel donde yo resido trasladan a la gente por el mero hecho de percibir el preso se encuentra cómodo. Desde esta situación básica a la situación creada por presos con características más complejas, lo cierto es que el mecanismo de alejamiento se ha instaurado de facto (terrorismo aparte, claro está).

En resumen, estas contestaciones del Gobierno son llamativas por lo explícitas y por su crudeza. De hecho se venían aplicando, pero no se atrevía nadie a hablar de ello abiertamente, su formulación parecía no soportable por la sociedad civil. El enterrar, definitivamente, la reeducación y la resocialización como fin de la pena no parecía pudiera hacerse visible. Bueno, pues ya vemos que sí.

Como conclusión diré que, si bien en Holanda parecen encontrar las causas de la desertización de las prisiones en la estigmatización derivada del calvinismo y la hegemonia de la derecha; en el Estado Español parece se ha hecho explícita la guerra interna contra la pobreza, las minorías y los presos. Este invento de Nixon -la guerra interna-, parece traer réditos perpetuos al Gobierno que la inventa. Y, aquí, nos llevamos la palma.

 

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