COLOMBIA: La Picota y El Buen Pastor

COLOMBIA: La Picota y El Buen Pastor

Este pasado mes de agosto, de la mano de REDHER, he estado en Colombia. El objetivo principal del viaje era participar en la Caravana Humanitaria por la vida que discurrió por el Departamento del El Chocó (Bajo Atrato), pero pude hacer otras cosas de interés; entre ellas, visitar las cárceles de «La Picota» y «El Buen Pastor». Esta última una cárcel de mujeres.

Antes de entrar a las prisiones y debido a la vorágine propia del viaje, tuve que pararme a recordar cuales eran las claves que debía manejar para intentar comprender lo que me iba a encontrar. No suele ser fácil ser visitante en un lugar como éste, que está dedicado a excluir a las personas del resto de la sociedad. Entre las notas que tomé, encuentro:

  • Siempre se ha dicho que que una sociedad se conoce por cómo trata a sus presos (Post de Koprotkin)
  • En una situación extrema -una prisión lo es -. estallan las contradicciones.  Al estallar las contradicciones se dan situaciones extrañas y se puede observar más claramente la sociedad a la que se pertenece (el ejemplo clásico es que te metan en prisión por traficar con droga y te la vendan allí).
  • Muchos conflictos, como la situación del colectivo LGBT no tienen solución en la sociedad en general, pero al encontrarnos en una situación extrema puede observarse con más facilidad cual es el problema y su solución.
  • Desde que yo me colegié, hace 25 años, ha habido muchas mejoras donde yo vivo, pero a las mejoras ha seguido una tendencia de endurecimiento del sistema penitenciario. Digamos se ha mejorado, sobre todo, en paliar todo lo que era visible. Es decir, se corrigió porque no era bonito de ver.
  • Tener en cuenta la situación de las prisiones de Holanda, cuyo vacío no parece obedecer a las bondades del sistema penal y sí más bien a la desaparición por estigmatización de los delincuentes.
  • Fijarse en las vulneraciones de derechos, así como en los problemas específicos de cada colectivo.
  • Recordar cómo una vez escuché a un capellán de un barrio de Madrid, cuyo nombre no recuerdo, decir que los pobladores de las prisiones de los próximos años ya eran conocidos. El hecho cierto es que las prisiones se nutren de unas determinadas familias, resultando más económico paliar sus necesidades que mantenerlos en prisión (inevitablemente uno se pregunta, ¿por qué no se hace?).
  • La teoría del estúpido, la cual había descubierto recientemente en un libro dedicado a la corrupción, y que rezaba más o menos así: si los valores dominantes te hacen vivir como un perdedor es normal busques tu integración donde prevalecen otros valores (hacía referencia a pertenecer a bandas en USA).
  • y un largo etcétera de tips que me venían a la cabeza.

Llegado el momento de entrar a prisión pudimos hacerlo acompañando a un Secretario de un Ministerio del Vaticano, quien había estado en estas dos prisiones en febrero de 2019, y había recogido las demandas de los presos y presas. Por los presos se nos hizo llegar un Orden del Día para abordar la reunión. El Orden del Día iniciaba con la celebración de la palabra, y le seguía la lectura de un poema (fue de Pablo Neruda). En este viaje siempre me llamó la atención cuando asistí a reuniones de tipo político y encontré que dejaban espacio para lo que llamaban la mística (en alguna dejaron un espacio para escuchar voces de presos).

El Orden del Día era amplio y detallado. Para mi lo más llamativo fue que al inicio del mismo se situaba la celebración de la palabra, la cual consistió en una lectura por el El Padre de unas palabras del Papa Francisco, palabras de amor dedicadas a los jóvenes pero aplicables a cualquier persona. Este mensaje de El Padre en aquel habitáculo dedicado a capilla -sito en una elevada planta de La Picota al que se accedía atravesando el espacio común del módulo donde nos encontrábamos, teniendo como publico tanto a 40 internos como a algunos miembros de la INPEC (cuerpo de funcionarios de prisiones colombiano) -, era algo extraño de presenciar, pero se convertía en un potente mensaje al ver cómo todos los presentes recibían esas palabras, pues eran creyentes. El Padre explicó a continuación cómo había entregado al Papa Francisco las 28 cartas que los internos le habían dado en su visita de febrero de 2019, y narró como el Papa le había dicho tenía que volver a La Picota. Es decir, El Padre se encontraba en misión por orden del Papa.

A continuación un joven preso preventivo, acusado de formar parte de un comando del ELN leyó un problema de Pablo Neruda y, seguidamente, refirió un informe de junio de 2019 del INPEC, dando las cifras sobre el número de internos en Colombia (122.417); los datos sobre el hacinamiento (52,3%), subiendo la tasa al norte del país al 300%, teniendo La Picota un hacinamiento del 56 %. De entre la totalidad, 81.000 se encontraban condenados, siendo los restantes sindicados o, como se dice aquí, en prisión provisional.

Comenzó el turno de escuchar a los presos y se escuchó solicitar jubileo (referían amnistía impulsada por el Papa), denunciar estigmatización (el hecho de estar preso marca para siempre), desocialización (no hay progresos siendo interno), crisis humanitaria (hacinamiento), problemas de salud (había carencias importantes), alimentación (había problemas con la empresa privada que tenía concertado el dar la comida a los internos), educación…, etc…, el derecho penal del enemigo

El Padre les dirigió palabras de consuelo. A mi me llamó mucho la atención el énfasis que muchos de ellos, presos políticos en su mayoría, hacían sobre la estigmatización. Ya lo había escuchado antes, y lo seguí escuchando después. Al parecer el homo sacer de Agamben se encuentra presente allí donde vas. Primero te estigmatizan y luego pueden hacer cualquier cosa contigo. Allí había varios presos sindicados acusados de pertenecer al ELN; estaban procesados por lo que se conoce como El Caso Andino. Al parecer, se trataba de personas que en su mayoría habían destacado por ser líderes sociales en sus comunidades y que manifestaban ser víctimas de un montaje judicial. Es decir, ser víctimas de proceso de judicialización por parte del Estado para retirarlos de la vida pública. Lo cierto es que pude hablar con alguno de ellos y les dije haría el seguimiento de dicho caso.

Por la tarde nos dirigimos a El Buen Pastor. También, contábamos con un Orden del Día redactado por las presas. Las que acudieron a estar con nosotros eran en su totalidad presas políticas (acusadas de hacer parte del ELN o de las FARC). Acudieron unas 10 y la reunión fue en un habitáculo situado en el patio, frente a las celdas. Era un patio en el que exclusivamente se encontraban presas políticas, pero, al parecer, ese privilegio tenía los días contados. Estaban avisadas de que iban a ser trasladadas al finalizar unas obras que se estaban ejecutando en su módulo.

Entre ellas, se encontraban presas sindicadas por el Caso Andino y casi todas ellas tenían problemas de salud serios. Nos contaron el problema de una compañera que no había podido desplazarse desde su celda y que sufriendo un cáncer tuvo que rechazar el tratamiento de quimioterapia, pues dicho tratamiento debe ser acompañado con una alimentación adecuada, y no siendo posible acceder a ella en El Buen Pastor, prefirió rechazar el tratamiento y enfrentar una muerte digna. Decir que El Padre, solicitó se le enviara información del asunto y poder difundir estos hechos.

Nuevamente, apareció la estigmatización. Tal era la penetración de este fenómeno que una de ellas manifestó estar segura de que si saliera libre en el juicio la matarían. Del total de su narración se infiere que tras los acuerdos de las FARC se estaban produciendo procesos de judicialización o montajes judiciales (lo que se suma al tradicional asesinato de lideres sociales en Colombia). Sobre la eliminación del patio para ellas, los responsables del INPEC les decían que el motivo del traslado es que ya no existen presos políticos en Colombia (luego supe que el gobierno colombiano hace grandes esfuerzos en foros internacionales para negar que exista conflicto interno, lo que supone un nuevo status de terroristas para los miembros de la guerrilla y organizaciones afines).

Dicen, literalmente, sentirse fuera, excluidas. No contar. Una vez más el homo sacer… A las demandas que habíamos oído a la mañana añaden la necesidad de espacios para compartir con sus hijos. Hablan de la penalización de la pobreza, el derecho penal del enemigo, etc…

El Padre les dio palabras de amor y consuelo. Sus palabras me recordaron que, recientemente, en un programa de televisión a la vista de que una persona iba a perder los papeles, quien le aconsejaba le dijo: procura que no se lleven lo mejor de tí mismo.

De dichas visitas queda mi agradecimiento a todas las personas con la que coincidí, por haber compartido conmigo esos momentos, y mi pequeño compromiso de realizar el seguimiento del Caso Andino.

Artículos Relacionados

Responder

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.