COLOMBIA: NEGOCIACION Y SOCIEDAD CIVIL

COLOMBIA: NEGOCIACION Y SOCIEDAD CIVIL

Las últimas noticias sobre las negociaciones en La Habana, entre representantes del gobierno colombiano y representantes de la insurgencia, se hacen eco de que la sociedad civil va a tener su espacio en la mesa, o mesas, de negociación.

Lo cierto es que, tradicionalmente, en la búsqueda de la resolución o transformación de conflictos como el colombiano, los representantes de la sociedad civil no han solido contar como sujeto negociador. Ahora, ante lo “novedoso” de la situación pudiera realizarse una lectura totalmente positiva, porque el reconocimiento de un lugar en la mesa para la sociedad civil pudiera indicar, que se van a atender las causas de los problemas, o pudiera leerse entrelíneas que con la implicación de la sociedad civil se busca un amplio refrendo de los acuerdos que se puedan alcanzar, y, de este modo, proyectar una paz duradera. Incluso pudiera considerarse es una victoria de la sociedad civil porque, en cuanto se dio a conocer el inicio de las negociaciones, Piedad Córdoba fue la primera en pedir estar en las mesas.

Lo cierto es que el conflicto existente en Colombia es de los más complicados y, aparentemente, la insurgencia es más débil que el gobierno colombiano. Teniendo en cuenta que los resultados de procesos como éste no suelen ser favorables a los más débiles, y considerando, también,  que se realiza una constante critica a los débiles por cuestiones que nada tienen que ver con la relación de fuerzas y sí con cuestiones técnicas o tácticas, es por lo que, se aclara, estas exposiciones solo tienen el ánimo de aportar elementos al debate y continuar con la línea argumental que deriva de mi anterior post «Negociaciones de Paz en Colombia».

Una vez aclarado que la única pretensión es seguir el hilo de los acontecimientos y que dicho seguimiento se hará siendo fiel a la argumentación -ya escogida con anterioridad-, en la que a la sociedad civil se le otorgaba el papel de sugerir al gobierno un cambio, y se le atribuia el protagonismo en la promoción de la negociación al haber conseguido sentar a Santos en una mesa, habrá que atender a qué sucede ahora que se le reconoce como sujeto negociador.

Así las cosas, lo cierto es que sobre la inclusión de la sociedad civil en la mesa de negociaciones, puede decirse, que la misma se produce justo después de que la guerrilla haya declarado una tregua unilateral y el gobierno haya manifestado seguir con la actividad de persecución de guerrilleros, como si nada sucediera en La Habana. Tras sentarse a la mesa de negociaciones, la sociedad civil pudiera verse obligada a no presionar al gobierno para mantener un ambiente exento de tensiones y favorable a la adopción de acuerdos, y pudiera llegarse a la conclusión de que con la inclusión de la sociedad civil en la mesa, se ha desactivado a ésta. Es decir, el incipiente movimiento civil, que fue capaz de sentar al Presidente Santos en una mesa de negociación, pudiera verse desactivado bajo la amenaza de interferir en la consecución de la paz con sus movilizaciones, perdiendo la izquierda colombiana su actual punta de lanza en sus reivindicaciones.

NOTA: al dia siguiente de escribir este post he conocido que desde el colectivo de abogados Jose Alvear Restrepo se hacian eco de que la Asamblea Nacional del Comité Permanente por la defensa de los Derechos Humanos iniciará su actividad el 30 de Noviembre y 1 de Diciembre analizando el papel de la sociedad civil en los procesos de paz.        (http://www.colectivodeabogados.org/Los-Derechos-Humanos-y-el-Papel-de?utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook)

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