El secuestro de Patty Hearst y el Homo Sacer

El secuestro de Patty Hearst y el Homo Sacer

El 4 de febrero de 1974, Patty Hearst, de 19 años y heredera del magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearst fue secuestrada mientras se encontraba sola en casa por tres hombres armados. Así comienza el relato del secuestro en «El Libro del Crimen» , publicado por AKAL.

Dos días después, la emisora de radio de Berkeley, KPFA, recibió una carta de un grupo guerrillero de izquierdas (ESL). El líder de la organización, Donald DeFreeze, exigió al padre de Patty, que destinara 2 millones de dolares a ayuda alimentaria para los pobres de California, pero más adelante pidió pagaran 4 millones.

Durante los dos meses siguientes Patty Hearst se convirtió en cómplice de la guerrilla, acabando por realizar una grabación en la que manifestaba que decidía libremente no regresar con su familia y luchar por los pueblos oprimidos junto a la guerrilla que le había secuestrado.

El 16 de mayo de 1974 el caso dio un giro pues, sorprendido el grupo en un atraco, tras un tiroteo y un incendio, 6 miembros del grupo murieron, pero Patty y otros dos miembros consiguieron salvarse.

Patty Hearst fue detenida en septiembre de 1975 y juzgada por asalto a mano armada y otros delitos, y se le condenó a 7 años de prisión. El jurado no atendió la petición de la defensa de que se le había lavado el cerebro. pero lo cierto es que la joven cumplió solo 21 meses de condena, pues el presidente Jimmy Carter se la conmutó por libertad condicional. Finalmente, Bill Clinton concedió a Patrica Hearst el pleno indulto en uno de los últimos actos de su mandato.

La argumentación que se apunta en el libro para conceder el indulto a Patty Hearst es que nunca habría participado en las acciones criminales del ESL, de no haber estado sometida a experiencias degradantes como víctima del grupo.

Y este relato unido a las ideas de Agamben sobre el Homo Sacerte permite visualizar la facilidad con que el sistema cuida e integra a quienes percibe como suyos (de tenerse en cuenta las circunstancia degradantes a que alguien ha estado sometido habría que indultar a muchísima gente en el sistema capitalista); y la facilidad con que condena a la exclusión a quien entiende le es contrario. Ideas ya apuntadas en el post dedicado al derecho penal del enemigo.

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