ENTREVISTA A CARLOS MARTIN BERISTAIN

ENTREVISTA A CARLOS MARTIN BERISTAIN

Hablar con Carlos Martín Beristain, es hacerlo con uno de los mayores expertos en conflictos internacionales y en medidas de resolución de los mismos. De hecho es muy larga la lista de lugares donde trabaja y donde ha aportado su experiencia. En esta ocasión queremos que nos cuente algo de lo que sabe sobre el Sahara, y sobre el informe que ha realizado junto con Eloísa González sobre el conflicto “El Oasis de la Memoria: Memoria Históricay Violaciones de Derechos en el Sáhara Occidental” y con el que espera se pueda avanzar algo en el proceso de resolución, prácticamente olvidado por la comunidad internacional. La investigación y la publicación fueron posibles con el apoyo de Hegoa y Euskal Fondoa.

 ¿En qué momento se encuentra el conflicto del Sahara?

Desde el año 1991 hasta aquí es un proceso de alto el fuego pero sin un proceso de paz  asociado a ese alto el fuego. La guerra se paró pero no se han puesto en marcha las medidas que como en todo contexto de transición o cambio político, se deberían haber dado: investigaciones sobre lo qué ha sucedido, monitoreo de la situación de derechos humanos, reconocimiento de los derechos de las víctimas, transformación hacia un nuevo consenso político y todo aquello que tiene que ver con la justicia transicional.

Y lo que tenemos es una negociación política entre las partes militares o políticas, Marruecos y el Frente Polisario, paralizada, asimétrica respecto uno de otro, con muy poco poder del lado saharaui, y una serie de resoluciones de Naciones Unidas que se han ido incumpliendo por parte de Marruecos de manera sistemática durante todos estos años, sobre todo la puesta en marcha del referéndum para la autodeterminación.

¿En ese punto es donde parece que está todo parado?

En principio Marruecos bloqueó este derecho discutiendo sobre el censo, sobre quién debería votar. Y el siguiente paso ha sido no discutir ni de censo ni de votación, ni de nada, tratando de borrar esos pasos. En la práctica hay un bloqueo y una misión de Naciones Unidas la MINURSO, puesta en marcha en 1991, que es la que tiene el mandato de poner las condiciones para hacer el referéndum. Y sin embargo es la única misión en el mundo que no tiene un mandato de verificación de la situación de los derechos humanos que es fundamental para poder cumplir con su mandato de poner las condiciones para la realización del referendum.

¿Y en este panorama, la población?

sahra campamentos

Los refugiados se han convertido en un problema “solamente”  de ayuda humanitaria, 200.000 personas refugiadas en los campamentos, en una situación muy precaria y de pobreza intentando vivir en esa situación de emergencia crónica, buscando salidas de manera individual o colectiva que les permita llevar una vida mejor. Y por otra parte la situación de la población del Sahara Occidental en un contexto en el que cada vez que se manifiestan públicamente para defender sus derechos o reinvindicar la autodeterminación, lo único que reciben son detenciones arbitrarias, tortura y en definitiva represión. Y esto, en tiempos de Hassan II se daba con mayor virulencia y con diferentes patrones como la desaparición forzada, pero se sigue dando en la actualidad con Mohamed VI.

El hecho de que no haya más presión internacional puede deberse a que Marruecos es un aliado de los países occidentales.

Quienes más han bloqueado y han tenido una postura más reacia han sido los Estados Unidos y sobre todo Francia, que incluso se ha opuesto en el pasado a que la MINURSO tenga una función de verificación de la situación de los derechos humanos, cosa muy absurda , ya que nadie debería estar en contra de esto. La UE tiene como socio preferencial a Marruecos, y hay intereses económicos y políticos estratégicos en juego. Numerosos desaparecidos y víctimas de bombardeo tenían carné de identidad español, y España sigue siendo potencia administradora según la ONU. Puede decirse que la geopolítica de las grandes potencias ha llevado a concluir que el Sahara es un problema menor.

Nos centramos en el informe que ha realizado sobre el terreno. Consta de 261 testimonios…

261 porque es hasta donde hemos podido llegar. Éramos un equipo muy pequeñito. Investigar en un contexto así es muy complicado. Primero porque en los campamentos se dan unas condiciones de pobreza, y estrés climático, condiciones totalmente negativas y por el lado del Sáhara ocupado por Marruecos se trata de un país militarizado donde es difícil acceder a las víctimas. Nuestra intención era lograr entre 150 y 200 testimonios, y pudimos hacer más consiguiendo una amplia representatividad cualitativa y cuantitativa. Un abanico de lo que ha pasado desde el año 1975 hasta la actualidad: bombardeos, pillaje, detenidos y desaparecidos en centros clandestinos, algunos casos de ejecuciones extrajudiciales y fosas comunes, detención arbitraria, tortura y violencia sexual. Con esto teníamos un conjunto amplio de las violaciones de derechos y sobre todo de aquellas cuestiones que nunca han sido tratadas. Porque por ejemplo del bombardeo de Um Dreiga y de otros hemos recogido 50 testimonios. Aunque es un hecho conocido, nunca fue investigado ni existieron datos de fallecidos ni heridos. Nosotros hemos hecho el esfuerzo de documentar eso con la mayor fiabilidad posible, buscando las fuentes directas, contrastando los testimonios de las víctimas, con la metodología habitual en otros casos que se ha trabajado con Comisiones de la Verdad, integrando la experiencia de los estándares internacionales de derechos humanos.

Los testimonios corresponden a todos los territorios…

Prácticamente la mitad han sido recogidos en los campamentos y la otra mitad en las ciudades del Sahara occidental, y una pequeña proporción en algunos países de Europa

¿En qué medida cree que servirá el informe?

En primer lugar el informe es un regalo para el pueblo saharaui. Es la memoria y experiencia de las víctimas que nunca ha sido escuchada, ni tenida en cuenta más allá de una denuncia política. Es decir de entrada es muy importante tener un informe así con el que la gente se sienta reconocida.

Y en segundo lugar documenta los casos, cotejando, confrontando y contrastando la información pero también propone cosas sobre todo en el tema de justicia y reparación de daños. Se ha acabado la fase militar de ese conflicto y hay que seguir avanzando para su resolución, y en eso tiene que integrarse la verificación de los derechos humanos. Por otra parte,   Marruecos puso en marcha la IER, una especie de Comisión de la Verdad a la baja en términos comparativos con otras comisiones, y especialmente respecto al Sahara. Contrastamos entonces los datos oficiales con los de nuestra investigación, lo que le da más solidez al estudio.

Como en otros conflictos,  el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento y el respeto a la legalidad internacional forma parte de una salida  política. Esta no puede seguir siendo una negociación política asimétrica sin tener en cuenta el impacto en la sociedad. Las organizaciones de derechos humanos están prohibidas en el Sáhara, cuando son parte fundamental del ejercicio de los derechos y tienen que estar en la búsqueda de una salida.

sahara ocupado

Los hijos una generación entera…

Hay dos situaciones diferentes: la gente que está en los campamentos, donde que ha habido generaciones que han ido creciendo en el desierto, en el refugio, en un contexto que las familias han buscado salidas para los niños y niñas, donde poder estudiar y formarse primero en países aliados políticamente, como Cuba o Argelia, y luego de forma más amplia. Han salido a estudiar el bachiller, la universidad, pero cuando ha regresado no ha tenido ningún futuro en medio de la nada. Hay que tener en cuenta que no tienen ninguna capacidad para poner en marcha políticas para que le gente se pueda quedar, de desarrollo, etc… Es una situación que hace tiempo la definimos como ni de guerra ni paz, ni de emergencia ni desarrollo, en otro estudio que hicimos con Hegoa. Es una ayuda humanitaria desde hace 37 años y siempre con dificultades, todavía se sigue comiendo con la ayuda de la ACNUR pero es una situación que no se puede mantener

En el informe nos parecía muy importante contar con su experiencia y relatos de quienes nacieron y crecieron en ese contexto, porque no se ha tenido en cuenta cómo la situación ha ido afectando a sucesivas generaciones. Para muchos ha sido una especie de socialización en la represión. Saben que si salen a la calle van a tener represión, y que tarde o temprano les va a pasar. A pesar de ello muchos jóvenes y otros sectores de la población han ido superando ese miedo. Algunas mujeres nos dijeron: ahora nos sentimos mejor.Y las generaciones que han crecido en el Sahara Occidental lo han hecho con el miedo y el terror a hablar, sin atreverse a decir que sus padres estaban en los campamentos de refugiados, porque eso era sospechoso, sin preguntar por sus desaparecidos porque el régimen les podía criminalizar. A partir del año 2000 Marruecos lanza el mensaje de  «dejemos el referéndum y pongamos en marcha una autonomía » y en 2005 surge lo que ellos llaman la intifada saharui. Muchos jóvenes empezaron a salir a la calle, reivindicando la realización del referendum y la expresión de su identidad, y con ello se reforzó también una represión hacia ellos.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un país, Marruecos, donde tanto en el caso saharaui como de opositores políticos o militares marroquíes se han dado casos de estar  15 años desaparecidos en centros clandestinos de detención. En el caso del Sáhara más de 300 desaparecidos en dichos centros fueron liberados en condiciones infrahumanas en 1991. Y por eso el nivel de terror en la gente de que otra vez les pudiera pasar algo parecido.

Pero todas estas barreras están cayendo y ahora hay menos miedo a esa represión aunque también más desesperanza respecto al papel de la comunidad internacional, porque piensan que es un conflicto en donde tiene  la justicia de su lado, pero que está ahí olvidado. En estos últimos diez años toda la ayuda humanitaria respecto los refugiados ha ido bajando.  El bloqueo de la situación política no ha generado una presión internacional frente a Marruecos o sus aliados para buscar una salida que respete las decisiones de las Naciones Unidas.

La MINURSO lleva 20 años y la situación de violencia contra los saharauis que se manifiestan o movilizan no ha disminuido. La gente se pregunta ¿cuál es el papel de la ONU y de los derechos humanos aquí.

Por otra parte la situación de los refugiados es vista como un problema personal de cada uno, que cada uno se busque la vida. Pero  si la gente se refugió en Argelia no fue porque sí, sino porque fueron bombardeados cuando se habían protegido en el desierto esperando alguna intervención del gobierno español y pensando que ellos iban a volver a sus casas.  Y estamos hablando de principios de 1976.

Para ver la dimensión de un conflicto, si tú ves que significan cerca de 400 desaparecidos todavía en la actualidad en una población de cerca de 400.000 personas, el nivel de impacto de una sociedad es varias veces mayor que en el caso argentino que tanto conocemos y tanto horror produjo. No se puede reducir a un número, pero eso te da la idea del impacto en su sociedad. Es muy difícil describir el terror, recogimos en el informe la voz de los familiares que no podían decir que su familiar estaba desaparecido, el niño que no podía decir que su padre estaba desaparecido en la escuela, o que no podía expresar los símbolos de su comunidad.

Hemos documentado casos de hambruna en centros clandestinos, hubo más de 40 personas que murieron de hambruna intencional y enfermedades asociadas. Los relatos de los sobrevivientes de Agdez son similares a los de los campos de concentración.

Por eso el conocimiento de la verdad es tan importante en el caso del Sahara ya que probablemente en ningún otro conflicto ha habido el nivel de ocultamiento que se ha dado aquí.

¿En qué condiciones has podido desarrollar el trabajo?

A través de los contactos con organizaciones de derechos humanos, tanto  en el Sahara Occidental como en los campamentos de refugiados. En estos últimos no tuvimos problemas más allá de los logísticos, las distancias y la dificultad de hacerlo y en el Sahara Occidental tuvimos en todo momento vigilancia de agentes de inteligencia, pero no nos obstaculizaron el trabajo. Tuvimos seguimiento evidente en todo momento “desde el lobby del hotel hasta el lugar en el que tomaba los testimonios. En fin, parece que extranjero que toma contacto con los saharauis sea sospechoso.

¿En este momento como vive el pueblo saharaui?

Por una parte, la población en los campamentos subsiste sin expectativas y en un contexto de precariedad general, buscando como vivir, a veces emigrando durante un tiempo,  y dependiendo de la ayuda internacional, todo ello esperando una salida que no llega nunca hasta ahora.

Por otro lado hay personas de los territorios ocupados que se ha adaptado al régimen de vida, incluso tienen algunas formas de colaboración con las autoridades marroquíes. Y hay otra gran parte que resiste frente a eso y trata de vivir y mantener sus reivindicaciones, en una situación que denuncian de precariedad y marginación en su propia tierra. Todo esto contrasta con la riqueza de recursos naturales de fosfatos, pesca etc. que no revierten en esta población saharaui.

¿Y en relación a los Derechos Humanos?

En estos momentos los casos de violaciones son sobre todo de detención arbitraria y tortura. En el caso del Sahara esto ha seguido siempre un patrón colectivo, en la represión de diferentes actividades. Luego está todo el tema de las políticas de asimilación cultural. En los casos individuales, los casos que hemos investigado se sigue dando malos tratos y torturas durante algunos días o semanas, además delmaltrato en la cárcel. Hay más garantías formalmente, pero una ausencia de garantías reales para cualquier  investigación independiente. De hecho no hay investigación sobre casos de tortura, no ha habido investigaciones forenses sobre los casos de ejecuciones de población saharui en manifestaciones, etc…

Y por otra parte están los derechos de los familiares de los desaparecidos. La desaparición forzada es un delito continuo y estos familiares siguen sufriendo el impacto en la ausencia de la verdad, el duelo, el no saber donde están sus familiares, Peor aún, han recibido una información vía internet a través del informe del Consejo  Consultivo de los derechos humanos que dice “tal persona estuvo en tal sitio y falleció debido a las condiciones” y esa es toda la explicación que tienen. Y nosotros tenemos mucha más información proporcionada por los familiares que nunca se ha publicado. Hay otros derechos que siguen violados como el derecho a la libertad de expresión y el de asociación. Marruecos es el único caso que yo conozco en el que las organizaciones de derechos humanos están prohibidas, asociaciones como las que dirigen Aminatou Haidar, Brahim Dahane o Elghalia Djimi están prohibidas. Y, por ejemplo, esas personas que hoy son líderes del movimiento de derechos humanos fueron detenidas en 1987 junto con varias decenas más por intentar manifestarse públicamente ante una visita exploratoria de la ONU y la OUA, por lo cual estuvieron casi cuatro años torturadas y desaparecidas en un centro clandestino. Sus organizaciones no pueden tener un  papel en los procesos legalmente, no pueden pedir financiación a organizaciones internacionales, no pueden hacer un trabajo pedagógico entre su propia población. No pueden poner en marcha un programa de ayuda psicológica para los familiares. Todo esto es increíble. Y por otra parte lo que está en el centro del conflicto es el derecho de autodeterminación, la capacidad de decidir el estatus de su territorio y su forma de organización política y cultural,  y debe haber libertad de expresión sobre ello. Si por reivindicar estas cuestiones una persona es criminalizada acusada de atentar contra la seguridad interna o la integridad de la patria y condenada a diez o quince años de cárcel, ninguna salida política es posible. Todo esto es absurdo desde cualquier punto de vista, desde el sentido común al derecho internacional.

EL informe trata es de visualizar todas estas cosas para que pueda haber un debate sobre derechos humanos y respeto a la legalidad internacional, desvelando cosas que están ocultas y no se han desvelado hasta ahora de una forma sistematizada.

Están pasando cosas en el Sáhara. Curiosamente ha sido la primera vez que un relator contra la tortura y los malos tratos ha ido al Sahara occidental, y estamos hablando de septiembre de 2012. También alrededor de esas fechas ha sido la primera vez que el representante del Secretario General de NNUU para el Sáhara Christopher Ross visitó al Sahara Occidental. ¿Cómo es posible? Pues ha pasado hasta ahora, pero no tiene que seguir pasando. Creo que la condena a la impotencia es la peor cosa que podemos hacer. El informe está hecho desde la convicción opuesta.

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