Los Países Bajos cierran sus cárceles

Los Países Bajos cierran sus cárceles

En noviembre de 2015, LE MONDE  diplomatique. se hizo eco del fenómeno de desertización de las cárceles en los Países Bajos y de cómo, tras haber arrendado prisiones a Bélgica, el gobierno holandés ha llegado a un acuerdo con las autoridades noruegas en idéntico sentido.

Desertización de las cárceles

El artículo constata el descenso de la población reclusa en un 45% en menos de diez años, circunstancia que ha provocado, además de tener que alquilar prisiones a gobiernos extranjeros, cerrar el uso de ocho establecimientos penitenciarios. A lo dicho hay que sumar el cierre de veinte establecimientos más en los próximos tres años.

Entrando a averiguar las causas de este fenómeno de desertización carcelaria, las autoridades manifiestan, que no estaba previsto; y, si bien, los Países Bajos son pioneros en penas alternativas a la prisión a través de sus agencias de libertad vigilada, todo parece indicar que en el fenómeno de la desertización de las prisiones han intervenido otros muchos factores.

Aparentemente parece que, sencillamente, ha descendido la criminalidad. Las penas de “servicios a la comunidad” no se han visto incrementadas por los descensos de encarcelamiento y mantienen una tendencia igual a la de las condenas de prisión. Incluso, el encarcelamiento es porcentualmente más frecuente en Holanda, que en sus países vecinos.

Causas

Como causa de la desertización carcelaria, se apunta a que en Holanda cada vez se recurre más a la justicia negociada, dejándose en manos del Fiscal la imposición de sanciones pecuniarias, que deben ser recurridas al juzgado por el investigado si quiere obtener justicia. (Sobre la justicia negociada se suele comentar en círculos cercanos a los derechos humanos el escaso valor que tienen las conformidades en la búsqueda del ideal de justicia).

En este punto, el artículo de LE MONDE diplomatique, recoge el parecer del personal judicial, que achaca a las políticas de austeridad la falta de encarcelamientos. Es decir, dado lo caro que resulta al Estado el mantenimiento en prisión de un condenado, dirigen a éste a un cumplimiento alternativo. No olvidemos la importancia de la teoría economicista en la evolución de las prisiones ya tratada en el post de este blog dedicado a Foucault y el panóptico.

Concluye el artículo significando el hecho de que tras la admiración despertada desde el exterior por el trato a los condenados que dispensa el gobierno neerlandés, en realidad este fenómeno de desertización es el resultado de una política de austeridad; de un desplazamiento del paradigma social hacia la derecha; de la fuerte cultura calvinista; y, en definitiva, de la adopción de un mensaje más severo hacia el que abandone la sociedad. Consecuencia de todo ello es que el sistema represor sufra una mercantilización, lo que da lugar a que en las agencias de libertad vigilada se persigan objetivos rentables y al condenado se le llame cliente.

Opinión

Al final, para quienes hemos defendido la abolición de las prisiones, tras mostrar admiración por los datos que arroja el fenómeno de la desertización carcelaria, nos quedan dudas de si este fenómeno obedece a motivos considerados correctos por quienes, tradicionalmente, han sido considerados abolicionistas.

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