MINAS ANTIPERSONAL Y MUNICIONES EN RACIMO

MINAS ANTIPERSONAL Y MUNICIONES EN RACIMO

La restricción del uso de minas antipersonal en el ámbito internacional ha ido dando pasos a fin de conseguir su erradicación, principalmente, por su afectación a la población civil, por el atentado que supone al derecho humanitario, y por el costo que supone su retirada tras la finalización del conflicto bélico.

Los hitos han sido:

1.- La Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que pueden considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados, hecha en Ginebra el 10 de octubre de 1980, complementado por cinco Protocolos, siendo el 2º de ellos dedicado a prohibiciones o restricciones del empleo de minas, armas trampa y otros artefactos.

2.- La campaña internacional, que recibió el premio nobel de la paz en 1997, culminó con un acuerdo vinculante prohibiendo el uso, almacenamiento, producción y transferencias de minas antipersonal, así como obligando a la destrucción de todas las existencias que cada país parte del acuerdo poseyera. Este acuerdo, que se conoce como «La Convención”,  junto con el Protocolo II, son las bases de la Ley 33/1998. Sobre esta Convención se trató en este blog en el post dedicado a Minas Antipersonal y Derecho Humanitario.

3.- El colofón de la normativa internacional ha sido la Convención sobre las municiones de racimo hecha en Dublin en 2008.

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mapa zona minada en Samaniego (Colombia)

En cumplimiento de las obligaciones que para el estado español tenia «La Convención» se promulgó la Ley 33/1998 y se modificó el Código Penal, introduciendo los artículos 566 1º y 3, y su apartado 2, dedicados a las minas antipersonal y municiones en racimo.

Ahora, dentro de lo que en este blog se ha denominado abrumadora nueva legislación. se modifica la Ley 33/1998, mediante la Ley 27/2015, de 28 de julio; para amoldar la legislación interna a la Convención sobre las municiones de racimo hecha en Dublin en 2008, introduciendo en la Ley la definición de munición en racimo, definiciones de otros artefactos, y se incluye la definición de víctima a los efectos de esta Ley.

Tanto el título de la Ley, como el artículo 2 de la misma, sustituyen el término de “artefactos similares” por el de “municiones en racimo”. Incorporándose, además, el concepto de municiones en racimo en la totalidad de los artículos de la Ley, la cual ya encontramos como texto consolidado.

Lo cierto es que los efectos de las bombas antipersonal y las municiones en racimo son devastadores. Lo he podido ver tanto en el Sahara, como en Colombia. En el Sáhara pude estar con la brigada que, bajo mando británico, se dedicaba al desminado; y, en Colombia, pude estar en Samaniego, donde la población campesina había quedado cercada durante largo tiempo a causa de las minas; y, donde el desminado es parte importante de los acuerdos a que están llegando Gobierno y Guerrilla.

lerchundi@euskalnet.net

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