MODIFICACIÓN DEL ESTATUTO DE ROMA

MODIFICACIÓN DEL ESTATUTO DE ROMA

Se modifica el Estatuto de Roma añadiendo a la casuística de crímenes de guerra el uso de determinado armamento, y se define el crimen de agresión.

El artículo 5.2 del Estatuto de Roma, decía:

“La Corte ejercerá competencia respecto del crimen de agresión una vez que se apruebe una disposición de conformidad con los artículos 121 y 123 en que se defina el crimen y se enuncien las condiciones en las cuales lo hará. Esa disposición será compatible con las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas.”

Ahora, mediante Ley Orgánica 5/2014, de 17 de septiembre se autoriza la ratificación de enmiendas por el Estado Español. En mayo y junio de 2010 en Kampala (Uganda) se organizó la Conferencia de revisión del Estatuto de Roma y se examinaron las enmiendas, conforme al artículo 123 del Estatuto, para acabar definiéndose el crimen de agresión mediante la inclusión de un artículo 8.bis. La falta de consenso respecto a la definición del delito de agresión fue la principal razón de la importante demora en la constitución de la Corte Penal Internacional, teniendo que quedar finalmente pendiente en el art. 5.2 del Estatuto de Roma, y solucionándose ahora su definición en la Conferencia de Kampala.

110319-N-7231E-001MEDITERRANEAN SEA (March 19, 2011) The Arleigh Burke-class guided-missile destroyer USS Barry (DDG 52) launches a Tomahawk missile in support of Operation Odyssey Dawn. This was one of approximately 110 cruise missiles fired from U.S. and British ships and submarines that targeted about 20 radar and anti-aircraft sites along LibyaÕs Mediterranean coast. Joint Task Force Odyssey Dawn is the U.S. Africa Command task force established to provide operational and tactical command and control of U.S. military forces supporting the international response to the unrest in Libya and enforcement of United Nations Security Council Resolution (UNSCR) 1973. (U.S. Navy photo by Interior Communications Electrician Fireman Roderick Eubanks/Released)

Los antecedentes de la Corte Penal Internacional son los tribunales militares de Nuremberg y de Tokio, y los Tribunales creados ad hoc por el Consejo de Seguridad de la ONU para Ruanda y la Ex-Yugoslavia.

«Artículo 8 bis. Crimen de agresión.

  1. A los efectos del presente Estatuto, una persona comete un “crimen de agresión” cuando, estando en condiciones de controlar o dirigir efectivamente la acción política o militar de un Estado, dicha persona planifica, prepara, inicia o realiza un acto de agresión que por sus características, gravedad y escala constituya una violación manifiesta de la Carta de las Naciones Unidas.
  2. A los efectos del párrafo 1, por “acto de agresión” se entenderá el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas. De conformidad con la resolución 3314 (XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 14 de diciembre de 1974, cualquiera de los actos siguientes, independientemente de que haya o no declaración de guerra, se caracterizará como acto de agresión:
  3. a) La invasión o el ataque por las fuerzas armadas de un Estado del territorio de otro Estado, o toda ocupación militar, aun temporal, que resulte de dicha invasión o ataque, o toda anexión, mediante el uso de la fuerza, del territorio de otro Estado o de parte de él;
  4. b) El bombardeo, por las fuerzas armadas de un Estado, del territorio de otro Estado, o el empleo de cualesquiera armas por un Estado contra el territorio de otro Estado;
  5. c) El bloqueo de los puertos o de las costas de un Estado por las fuerzas armadas de otro Estado;
  6. d) El ataque por las fuerzas armadas de un Estado contra las fuerzas armadas terrestres, navales o aéreas de otro Estado, o contra su flota mercante o aérea;
  7. e) La utilización de fuerzas armadas de un Estado, que se encuentran en el territorio de otro Estado con el acuerdo del Estado receptor, en violación de las condiciones establecidas en el acuerdo o toda prolongación de su presencia en dicho territorio después de terminado el acuerdo;
  8. f) La acción de un Estado que permite que su territorio, que ha puesto a disposición de otro Estado, sea utilizado por ese otro Estado para perpetrar un acto de agresión contra un tercer Estado;
  9. g) El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado de tal gravedad que sean equiparables a los actos antes enumerados, o su sustancial participación en dichos actos.»

Existe una relación de amor-odio con el Estatuto de Roma -el cual se encuentra suscrito por el Estado Español-, pues en él viene tipificado el delito de lesa humanidad y, sin embargo, son muy pocos los procedimientos que en su seno se han conseguido concluir. La practica totalidad de los procedimientos concluidos son por hechos sucedidos en África, lo que invita a hacer una lectura de criminalización de la pobreza. (El delito de lesa humanidad incluye la tortura).

La relación amor-odio persiste al saber que la Corte Penal, con sede en La Haya, es un tribunal joven, pues entró en funcionamiento en el año 2002, mediante un Convenio multilateral -no creado ad hoc como sus antecesores-, y del que no son Parte, ni se encuentran vinculados a su jurisdicción potencias como Estados Unidos, Rusia, China o India, potencias que, aparentemente, no van a cambiar de opinión y vincularse a sus preceptos. Además, hay que tener en cuenta que el Consejo de Seguridad de la ONU tiene importantes poderes sobre la Corte.

La ambivalencia en la relación persiste al saber que existe una investigación de la CPI en Colombia, pero -al mismo tiempo-, no se alcanza a conocer la influencia que tal investigación ha podido tener en el inicio de las conversaciones de paz que se llevan en La Habana.

Entretanto Alfred De Zayas, este mismo 10 de septiembre, denunció en la ONU las investigaciones llevadas a cabo en nuevo armamento, consistente en robots asesinos, armas letales autónomas y armas radiológicas, solicitando otra forma de resolución de los conflictos, que no sea la guerra. Señaló, además, que el gasto armamentístico, según el Banco Mundial, puede alcanzar el 40 % del presupuesto de las naciones

lerchundi@euskalnet.net

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