NEGOCIACIONES DE PAZ EN COLOMBIA

NEGOCIACIONES DE PAZ EN COLOMBIA

A mi llegada a Colombia se me dijo que un movimiento civil por la paz estaba gestándose. Que Marcha Patriótica había comenzado a andar por un lado –el lado del Partido Comunista, aunque tengo la impresión que engloba algo más grande y heterogéneo -, y,  La Minga y el Congreso de los Pueblos por el lado de Poder y Unidad Popular. En definitiva, la gestación de un movimiento civil que reivindique el fin negociado del conflicto en Colombia.

El M19 negoció con el gobierno y fruto de esa negociación se dio luz a la Constitución Colombiana de 1991. De ella se dice que es una muy buena Constitución donde se recogen bien los derechos fundamentales, así como los derechos de las minorías indígenas y afroamericanas. Lo peor que de ella puede decirse es que ha sido sobredimensionada y que los derechos que recoge no han llegado a ser del todo efectivos.Haciendo un rápido esquema de los hitos en la historia política de Colombia puede decirse que a la actual situación se ha llegado sin poder contabilizar en el siglo XIX, si las guerras internas que azotaron el país fueron siete u ocho. Hasta mediados del Siglo XX, se extendió el periodo que se ha venido en llamar “La Violencia”, para en cinco años ver el asesinato de Gaitan y Plel nacimiento de las FARC, el ELN , el M19 y otras guerrillas.

En la actualidad la situación que se presenta es la que dejó el mandato de Alvaro Uribe Velez. Así, básicamente, el ELN no existe, no se informa en Colombia sobre acciones que tienen que ver con el ELN. En general, por los medios de comunicación se presenta el conflicto en Colombia como cosa del pasado. Si bien los crímenes a mano del paramilitarismo crecieron alarmantemente durante la presidencia de Uribe, poco o nada se ha informado sobre ello, habiendo pasado como inadvertido un buen número de crímenes horrendos para los medios de comunicación y en consecuencia para lo opiníón pública. La Ley de Rehabilitación para los paramilitares se ve acompañada de actuaciones institucionales que se corresponden más con una etapa de haberse superado el conflicto, que con la actual. Es decir, las instituciones colombianas, junto con sus medios de comunicación, intentan vivir como si el conflicto estuviera ya superado, resultando el complemento en la estrategia de guerra, que acompañó la ofensiva contra los insurgentes haciendo dejar en casi inexistente el dominio territorial, que hasta entonces tuvieron.

Así las cosas planteadas, al ver la presentación de Marcha Patriótica, es inevitable recordar lo sucedido con Unión Patriótica en los años 80.  Unión Patriótica nació con vocación de presentarse a las elecciones y se le identificó con el brazo político de las FARC. Esta identificación supuso el asesinato de 6.000 miembros de Unión Patriótica. También, estuvo “A luchar”, que corrió igual suerte que Unión Patriótica, pero siempre en cifras mucho menores.

Otro dato a considerar es que el actual Presidente, Santos, fue ministro de interior mientras Uribe era presidente. A día de hoy Uribe ejerce de hecho la oposición a Santos, pese a ser ambos del mismo partido. Uno escucha hablar a un representante de un partido conservador en el senado y en su discurso se recogen todos los símbolos que son propiedad de la izquierda, en un claro intento de sustraérselos. Además, el binomio Santos/Uribe, representando el primero a la oligarquía histórica de Colombia y, el segundo a los nuevos ricos de la sociedad colombiana -muy identificados con el paramilitarismo-, se convierte en un motor que dinamiza la totalidad del espacio que ocupa la derecha.

Más o menos en este contexto el emergente movimiento social reivindicando la paz y una salida negociada al conflicto -sin llegar a nacer-, ha conseguido sentar a Santos en una mesa de negociación.

feria campesina

Lo cierto es que nadie puede permitirse, que puesto sobre la mesa el símbolo de la paz, quede ese término fuera de su alcance. De esta forma queda la duda de si Santos -que dice tener la llave de la paz y querer pasar a la historia como el Presidente que trajo la paz a Colombia-, es sincero en su discurso o, simplemente, está gestionando el conflicto -ahora en la arista de la paz-, intentando apropiarse de su símbolo, e imputando a la insurgencia una futura ruptura de las negociaciones, que avale una nueva ofensiva contra la guerrilla y su “entorno” en la que, nuevamente, todo vale.

En mi humildísima opinión, mientras la insurgencia tiene como vocación su desaparición tras una negociación, el gobierno colombiano tiene una vocación de perpetuidad, resultando el empate infinito en la situación bélica, una formulación teórica de escaso recorrido intelectual. En estas circunstancias y tal como por el momento están planteadas las cosas, únicamente, la voluntad del Gobierno de acometer las causas del conflicto serviría para poner fin a este conflicto que tiene como sujeto a la última guerrilla que existe en Latinoamérica. Tengo la impresión de que el gobierno colombiano  y su oligarquía están muy lejos de acometer causas de problemas, y aflojar la violencia estructural existente en el país. Más pudiera pensarse que se trata de frenar el incipiente nacimiento de un movimiento civil que lidere la paz.

Ahora, también, el campo de batalla se encuentra, además de en qué condiciones se llega a las negociaciones, en llenar de contenido la paz. La toma de posiciones se encuentra tutalada por Estados Unidos y habría que debatir sobre a quien favorece o perjudica el que la úlitma guerrilla de latinoamerica deje de existir o perdure indefinidamente.

Ojalá, las causas de los problemas sean atendidos por todos los agentes en Colombia, pero se me pide que me posicione, y tal como se han planteado las cosas, yo soy poco optimista al respecto.

NOTA: he podido conocer, que la insurgencia con formalidad reconoce que la sociedad civil debe tomar protagonismo en las negociaciones, pues no se arrogan la totalidad de la representación de las clases populares colombianas. Ese protagonismo en la negociación se presenta como un acuerdo natural entre insurgencia y sociedad civil. A mi juicio -una vez más crítico con el planteamiento-, la sociedad civil y un hipotético movimiento emergente por la paz tiene como función la sugerencia de cambio a los agentes en conflicto armado. En este caso el poder de sugerencia mayor debería ir dirigido hacia el gobierno colombiano, a fin de que cambie su política de confrontación por una de resolución. Pero como acabé diciendo en el post, ojalá las causas de los problemas sean atendidas, aunque según se plantean las cosas, yo…

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