OTRA GRAN TRAVESÍA

OTRA GRAN TRAVESÍA

Un día se produce un hecho, grave o no. Ese hecho abre un abanico de posibilidades, de espacios, de caminos a seguir. Hay mucha gente y cada cual debe elegir cual sigue. Elegir es un decir, pues todos parecen estar condicionados a seguir un determinado camino. Los espacios se abren y al juzgar el hecho se cierran. El juicio nace en la mente, se verbaliza y se lleva a los hechos. Los hechos, como el pensamiento inapelable, hacen que el camino vaya siendo irreversible. Puedes deshacer nudos en la mente, en las emociones, pero deshacer los hechos es un viaje en el tiempo imposible de realizar.

Pasa el tiempo y uno se pregunta quién es el menos ridículo de todos. Hay quien ve ser el menos ridículo de todos en la coherencia, la cual nos lleva a seguir fiel a lo pensado, dicho y hecho. En cualquier caso ese último pensamiento, esa ultima palabra, ese hecho realizado, ha marcado tu vida.  Ese juicio, además, del consabido efecto en quien es juzgado, realiza unas mutaciones en tu nivel simbólico. Muchas personas sienten la necesidad de arriesgar y de perder sus vidas en la recuparacion del orden simbólico natural.  Muchas otras prefieren renombrar los hechos con los valores sacrificados, aumentar la confusión, pero seguir viviendo de forma segura atrapados en ese relato a su medida, o llamarle proceso a vivir. Hace falta una mente entrenada en la atención plena, únicamente, para ver lo que se nos presenta.

Dicen que a las personas  se les conoce en condiciones extremas y, ciertamente, dado el camino escogido por cada una de ellas pueden adivinarse muchas cosas sobre las mismas. Algunas parecen muy seguras de sí, y defienden su lugar en la vida, en la mayoría de las ocasiones el sufrimiento causado indica su mal lugar. Otras parecen seguir buscando su camino, su lugar, no actúan como si lo hubieran encontrado, quizás por no haber tenido ese último pensamiento, dicho esa última palabra o realizado ese último hecho.

Sobre la culpa, la auténtica moralidad y el verdadero amor al prójimo ya se ha escrito brillantemente, y solo unos pocos pueden elegir ser niño. Dicen que cuando encuentras tu camino el cielo te protege, pero, igualmente, dependiendo de la alteración producida en lo simbólico hay caminos muy duros por recorrer. Las restituciones de lo simbólico deben hacerse junto con el otro, o, de no ser posible, en solitario (suicidio de Mishima). Tambien hay quien vive con ello hasta el fin de sus dias.

Dicen que quienes han mirado a la depresión de frente y lárgamente saben lo que supone dejar de tirar hacia adelante por un camino en el que no se habia prestado atención plena a hechos, que en su momento hasta parecieron inocuos.

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