Reglas Nelson Mandela para el tratamiento de los reclusos

Reglas Nelson Mandela para el tratamiento de los reclusos

El 17 de diciembre de 2015 se aprobó por la Asamblea General de Naciones Unidas las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos. (Reglas Nelson Mandela). Con dichas normas de carácter mínimo, Naciones Unidas, alienta a los Estados Miembros a que se esfuercen en mejorar las condiciones de reclusión, conforme a las Reglas Nelson Mandela, así como a todas las normas y reglas que Naciones Unidas tiene al respecto.

Dichas reglas quieren servir par estimular un esfuerzo constante en vencer dificultades prácticas que se oponen a su aplicación, destacando desde nuestra posición geopolítica las siguientes:

– La Regla 34 establece que si tras el preceptivo examen médico al ingresar en prisión, el médico se percatase de algún indicio de tortura o malos tratos, lo deberá documentar y denunciar, siguiéndose un procedimiento de seguridad apropiado para no exponer al recluso o a sus allegados a los peligros que pudieran correr.

Lo cierto es que la trascendencia en el devenir de la vida social y política de una medida, aparentemente, tan sencilla, lógica y humana, como ésta, no parece corresponderse con la sencillez de su formulación.

– La Regla 38 nos habla de la búsqueda por la administración penitenciaria de la prevención de los conflictos y de la mediación, como medios idóneos para resolver controversias en el interior de la prisión.

Resulta llamativo el empleo de medidas alternativas a la disciplina en el marco carcelario. Entiendo esta regla parte de la base de que estas medidas ya están implantadas en el exterior y ven la prisión como una parte más de la sociedad donde normalizar estas medidas.

– La Regla 39.3, contempla la necesidad de considerar en qué medida la enfermedad mental o discapacidad de un recluso puede haber contribuido a una conducta que merezca sanción disciplinaria. Se dice que la administración no sancionará ninguna conducta que se considere resultado directo de la enfermedad o discapacidad intelectual del recluso.

Lo cierto es que dado el elevado porcentaje de personas con problemas mentales en prisión y la nula consideración de estas circunstancias en nuestras prisiones resulta más que llamativa esta Regla.

– La Regla 45, en la que se dice deberá estar prohibida la sanción de aislamiento, cuando el recluso tenga una discapacidad física o mental que pudiera agravarse bajo dicho régimen.

Lo cierto es que la nula consideración a los problemas mentales dentro del régimen de prisiones vuelve a hacer más que llamativa la lectura de esta Regla.

– La Regla 59, dedicada al lugar de cumplimiento, recogiendo que, en la medida de lo posible, los reclusos serán internados en establecimientos penitenciarios cercanos a su hogar o a su lugar de reinserción social.

Regla, cuya lectura deja un sabor agridulce teniendo en cuenta la trascendencia que para la paz ha tenido y tiene en el Estado Español el cumplimiento de las penas lejos del lugar de origen.

Regla 83, que siguiendo la tradición de Naciones Unidas en la vigilancia de los Derechos Humanos, confía a personas independientes inspecciones periódicas para velar el cumplimiento de las leyes y reglamentos de aplicación.

– La Regla 88 es de especial grata lectura, pues define con mucha claridad la necesidad de cooperación de organismos de la comunidad que ayuden en la tarde de reinsertar a los reclusos en la sociedad.

– La Regla 89 es de lectura, también, grata por la contundencia al tratar la necesidad de individualización en el tratamiento.

– Las Reglas 99 a 103 son dedicadas al trabajo en prisión y pueden compararse con los conceptos idénticos que se tratan en la  Guia práctica sobre los derechos laborales de las personas presas, objeto del anterior post de este blog. Así, puede compararse la indemnización por accidente o enfermedad profesional, medidas de seguridad e higiene, número de horas a trabajar, día de descanso, remuneración justa suficiente para poder enviar algo a su familia en el exterior; pero, a entender de quien suscribe, sin que estas reglas lleguen a desdecir el concepto de preparación para la libertad que tiene este trabajo dentro de la prisión, y que habiendo sido así definido por nuestro TS y TC, priva de la plena aplicación de todos los derechos y garantías que tiene el trabajo en el exterior.

– Las Reglas 111 a 120 dedicadas a los presos preventivos, así como al especial tratamiento que merecen, también es de grata lectura al expresar claramente la situación de presunción de inocencia en la que se encuentran, circunstancias que no se tiene en consideración en nuestro día a día.

En definitiva, reglas que se convierten en referencia para interpretar lo que acontece en nuestras prisiones.

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