Sobre la codificación internacional del derecho humano a la Paz

Sobre la codificación internacional del derecho humano a la Paz

(ver notas in fine)

El 30.10.2006 se adoptó la Declaración de Luarca sobre el Derecho Humano a la Paz (DHP) a iniciativa de la sociedad civil. La campaña a favor del DHP dio lugar a que las contribuciones recogidas se fundieran a la declaración inicial, en lo que vino en llamarse: Declaración de Bilbao sobre el DHP. La revisión de dicho texto por expertos internacionales dio lugar a la Declaración de Barcelona sobre el DHP; declaración de cuyo debate surgió la redacción, el 10.12.2010, de la Declaración de Santiago sobre el Derecho Humano a la Paz.

A su vez, el Consejo de DH de Naciones Unidas, se ocupa entre otras cuestiones de la promoción del derecho de los pueblos a la paz, motivo por el que formó un grupo de redacción de cuatro miembros para consensuar un proyecto de declaración sobre el derecho de los pueblos a la paz. El informe de progreso de dicho grupo de redacción, con fecha enero de 2011, reconoce la importante contribución de la sociedad civil; en concreto, la aprobación de la Declaración de Santiago sobre el DHP. El informe de progreso sugiere hasta nueve dimensiones sobre las que basar la paz. Además, se dice, el DHP encontraría su fundamento jurídico, tanto en la Carta de las Naciones Unidas, como en el derecho internacional, teniendo una doble dimensión: individual y colectiva. Todo ello, justificaría la necesidad de un corpus legislativo que recoja y desarrolle el Derecho a la Paz; es decir, la codificación del DHP.

Las nueve dimensiones serían: la paz como derecho de todos los pueblos; el desarme; la seguridad humana y el respeto a nuestro medio ambiente; la resistencia a la opresión; la objeción de conciencia; las fuerzas privadas militares y de seguridad; la educación; el desarrollo; los derechos de las víctimas y de los grupos vulnerables; las obligaciones de los Estados; y la verificación e implementación del derecho de los pueblos a la paz.

Primera redacción

Es de significar que el grupo de trabajo maneja nueve dimensiones y la Declaración de Santiago es algo más amplia, implicando más derechos en la efectiva consecución de la Paz. Pero, ambos conceptos del DHP, coinciden en concebir la paz como ausencia de violencia organizada y de protección efectiva de los DDHH. Finalmente, el grupo de redacción presentó, al Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos sobre el derecho de los pueblos a la paz, un proyecto de informe con más de 40 posibles normas que desarrollaban las nueve dimensiones propuestas, y amplía su contenido recogiendo regulación de más dimensiones.

En el 7º periodo de sesiones del Comité Asesor sobre la codificación del DHP, de las muchas intervenciones de representantes de naciones, en las que en su mayoria se apoyaba – con matices-, el impulso de la codificación, destacan dos intervenciones que ponían trabas severas a que la codificación prosperase. Por un lado, la representante de EEUU, que no entendía “los pueblos” fuesen sujetos del DHP; y, por otro lado, la representante de Pakistán, quien indicó que la normativa propuesta sobre las nueve dimensiones –y más-, invadía competencias de otros tratados donde ya estaba recogida su regulación.

Segunda redacción

Tras todo ello, y teniendo en cuenta que el mandato original del Consejo de DH al grupo de redacción, hacía referencia al “derecho de los pueblos a la paz”, se propuso la nueva nomenclatura de “derecho a la paz” que abarcaba, tanto al sujeto individual, como al colectivo (los pueblos). El grupo de redacción presentó su nuevo proyecto, esta vez compuesto, únicamente, de 15 artículos o normas. (no 40, como en un inicio).

Última propuesta de redacción 

Finalmente, el Consejo de Derechos Humanos decidió establecer un grupo de trabajo intergubernamental encargado de negociar un proyecto de declaración sobre el Derecho a la Paz. La última propuesta que conozco del Relator de dicha comisión reducía el proyecto de articulado a cuatro artículos.

Este último texto de cuatro artículos negaba la existencia del Derecho Humano a la Paz, como tal, redirigiendo el debate a los vínculos entre la paz y los derechos humanos. (Es decir, hacia el cuerpo legislativo internacional ya existente). Ante ello, la sociedad civil sostuvo la falta de aportación de esta redacción, que no reconoce la existencia del Derecho a la Paz, debiendo retrotraerse los debates, a las primeras reuniones en el seno de Naciones Unidas y volver a comenzar.

Estupor

En 2012 cursé el grado especialista de DDHH en la UPV, y el profesor sostenía que el derecho positivo se acuerda de los  DDHH, cuando se acuerda. Es decir, que no siempre lo hacía.

 

Notas posteriores a la fecha del post

Nota 1: con fecha 1.7.2016 se ha aprobado la Declaración del Derecho Humano a la Paz, por el Consejo de Derechos Humanos, en el 32º periodo de sesiones. La Declaración, tal como se venía intuyendo en la tramitación, y de la que se da cuenta en el presente enlace, queda más que reducida en su contenido y alcance.

Nota 2: el 19.12.2016 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la resolución 71/189 por la que hizo suyo un proyecto de declaración sobre el Derecho a la Paz. La Asamblea cercena el proyecto inicial y siendo consciente puede mejorarse su redacción la volverá a examinar en el año 2018.

Nota 3: el 21.7.2019 la AEDIDH actualiza la declaración del Derecho Humano a la Paz incorporando en su preámbulo los nuevos textos internacionales adoptados en los dos últimos años.

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