Yo Acuso

Yo Acuso

Entre 1897 y 1900 en relación al caso Dreyfus, Emile Zola escribió 15 cartas abiertas, 13 de las cuales se incluyeron en “Yo Acuso”. El caso Dreyfus es el paradigma del juicio político.

La primera

La primera fue publicada en Le Figaro el 25.11.1897. En ella Zola habla de la figura de Scheurer-Kestner, quien reconoció encontrarse ante un error judicial. Zola dice en su carta:

            “…lo único edificante si se ha cometido un error es repararlo; y la falta empezaría el día en que alguien se empeñase en no haberse equivocado, incluso frente a pruebas decisivas”

“ …el estúpido antisemitismo ha inspirado esta demencia.”

“ …y así hemos llegado a este lodazal, donde todos los sentimientos se ven falseados, donde nadie puede desear la justicia sin verse tildado de chocho o vendido”

Se denuncia por Zola el error judicial cometido en el Caso.

La segunda

En este artículo Zola da cuenta de cómo un Consejo de Guerra condenó a Dreyfus por traición al haber facilitado un listado a autoridades alemanas, creando el silogismo de que tal traición había sido la causante de la derrota de Francia. La segunda fue publicada en Le Figaro el 1.12.1897. Zola ya se había comprometido con el caso Dreyfus.

Según Zola todo es sencillo, Dreyfus es judío, culpándose a todos los judíos de la traición. Los judíos, que se asociaron para defender a Dreyfus, fueron estigmatizados, junto a su familia. La prensa los tacha de banda criminal, convirtiéndose la idea de que Dreyfus es un traidor, como la dominante en Francia. Zola los defiende en su carta,

En ella dice, refiriendo al gobierno:

Nadie quiere confesar que ha cometido un error o incluso una falta”.

Mientras tanto, Dreyfus se encuentra en la isla del Diablo, solo, custodiado por 11 guardianes. Sostiene Zola:

            “… se ha cometido un error judicial y mientras no sea reparado, Francia sufrirá, enfermiza, como si padeciera un cáncer secreto que poco a poco le roe las carnes”

La tercera

En la tercera carta, 5.12.2014, última que publicó en Le Figaro, pues no se le permitieron más publicaciones, Zola se muestra esperanzado por el nuevo Consejo de Guerra y dice quedar a la espera de la nueva sentencia. Habla en su carta de tres elementos. Habla, en primer lugar, de la prensa, la ve vulgar, y no entiende como ningún tipo de prensa ha sido capaz de levantar su voz a favor de Dreyfus, pese a ser un caso clarísimo de error judicial. Zola dice: “¿Cómo es posible que nadie se indigne ante tal atropello?”

dreyfus 3

En segundo lugar, habla del antisemitismo; dice Zola, es el culpable. Se ha convertido en un veneno que impide denunciar el caso Dreyfus, un veneno que nos hace delirar a todos.

Por ultimo, habla de los actores y espectadores individuales, describiendo la confusión y el cenagal en que todos se encontraban, donde ni un solo político fue capaz de levantar la voz en favor de Dreyfus, por miedo a los resultados de las elecciones.

Cuarta

La cuarta carta, dirigida a la juventud, fue un panfleto, ya que nadie quería publicarle. Zola se va endureciendo y hace un intento por centrar el Caso y exponerlo a la juventud. Da cuenta de cómo la Cámara parlamentaria “condenaba a los agitadores de la odiosa campaña que perturba la conciencia pública”. Los agitadores son los que defendían a Dreyfus

Augura el mayor de los despotismos cuando el Senado mencionó a Scheurer-Kestner como vendido y traidor, por haber destapado el error.

De los jóvenes dice: “empezarán el siglo exterminando a los judíos por ser conciudadanos de otra raza y otra fe”, tal era el manejo que la prensa y los políticos hacían del caso y su efecto sobre la sociedad entera.

Acaba retando a la juventud: “¿Y no te da vergüenza, que sean los viejos y los mayores los que se apasionen los que hoy lleven a cabo la tarea de generosa locura?”

Quinta

La quinta es una carta dirigida a Francia, el 6.1.1898. Un nuevo folleto. Zola se pregunta cómo una persona puede estar sufriendo tormento, existan pruebas materiales de su inocencia, y la sociedad entera se alinee del lado de los periódicos, quienes repiten una y otra vez que no quieren Dreyfus sea inocente y que su culpabilidad es necesaria para salvar a Francia. Zola dice que con este sofisma se sofoca la verdad.

Zola, aquí, se dirige a los humildes, a los trabajadores. Zola da cuenta de cómo se ha citado a Esterhazi, autentico culpable de la traición, a un Consejo de Guerra. Esterhazi no era judío. Da cuenta de cómo la defensa de Esterhazi es sumamente burda.

Echa la culpa a la prensa de crear mentiras como si fuesen realidades. Dice sobre la misma: “se empeñan demasiado en que la gente honrada sea un atajo de bribones y los bribones sean gente honrada”

dreyfus 2

Sexta

La sexta, es “Yo Acuso”. Se publicó en L´Aurore, pequeña publicación que acogió a Zola. Este articulo dio lugar a la imputación de Zola en dos procedimientos judiciales.

Zola dirige su carta abierta al presidente de la república. Esterhazy, el auténtico culpable de la traición, había resultado absuelto en el Consejo de Guerra.

Sobre Dreyfus, detalla la instrucción y examina las pruebas materiales existentes para concluir en que la acusación se debe a “las fantasías de Du Pay de Clam, el medio clerical en que se encontraba y el antisemitismo”

Sobre el caso Esterhazy, dice Zola, que el ministerio de interior realizó su propia investigación y saben es el culpable, pero primó el culpar a Dreyfus por ser judío y primó el que no hubiera una reapertura del caso.

Zola dice que el Estado Mayor no ha podido confesar su error, se suceden las trampas para tapar el asunto concluyendo en que el Estado Mayor sigue sin querer confesar su crimen cuya atrocidad aumenta a cada hora. Entiende, que ha primado la razón de Estado y que se han apoyado en la prensa de Paris, que engloba a toda la canalla. Continua diciendo que “las posiciones están claras, por un lado los culpables, que no quieren la verdad salga a la luz, y por otro los justicieros que darían su vida para que eso ocurra”.

Acaba la carta con las acusaciones en contra 6 generales, tres peritos que intervinieron en los Consejos de Guerra, los despachos del ministerio de guerra, y los dos Consejos de Guerra habidos hasta ahora.

Séptima

La séptima, se publicó en L´Aurore el 22.2.1898. Dirigida al Jurado, que veía la causa contra el propio Zola, y publicada un día antes de que el Jurado se retirase a deliberar. Zola resultó condenado a un año de prisión y multa. En esta carta indica como las declaraciones del Presidente del Consejo de Ministros, señor Meline, habían sido una directriz de condena al jurado, al manifestar dejaba el honor del ejército en sus manos.

Zola dice haber sacrificado su persona al publicar “Yo Acuso”, pues quería ser juzgado para forzar el debate de “El Caso” en su propio juicio. Zola en su carta anima al jurado, diciéndoles: “…las faltas de los gobernantes se acumulan, una mentira necesita otra, y al final el montón es espantoso” .  Acaba diciendo:

“Todo parece estar en mi contra, ambas Cámaras, el poder civil, el poder militar, los diarios de gran tirada, la opinión pública que éstos han envenenado. Lo único que está a mi favor es la idea, un ideal de verdad y de justicia. Y estoy tranquilo, venceré”

Octava

La octava, dirigida al presidente del Consejo de Ministros el 16.6.1898, publicada en L´Aurore. La sentencia contra Zola fue anulada por el TS por un defecto formal. Entretanto los tres peritos caligráficos lograron una sentencia contra Zola.

Zola se dirige al presidente, sorprendido de que entre tantos hombres inteligentes en toda Francia ninguno haya podido levantar la voz a favor de Dreyfus o de él mismo. Zola se mofa abiertamente del Presidente y su gabinete por haber usado pruebas falsas contra él, asi como de la impresión internacional que está dando Francia. Zola da cuenta tanto dde los alborotos que se producen cuando él va al juzgado, como de los orígenes de esos disturbios, insultos, amenazas, etc… los cuales son instigados por el gobierno. A todo ello se suma, además, elementos espontáneos que hacen de todo ello algo muy peligroso. También da cuenta de la connivencia de la policía en todo ello.

Novena

La novena fue publicada el 5.6.1899. Zola no se presentó a su segundo juicio. Fue condenado, pero se exilió en Londres. Lo hizo para que no le fuera notificada la sentencia y no fuera ejecutoria. Pero el 3.6.1899 el TS anuló la sentencia de Dreyfus y el 5.6.1899 regresó a Paris junto con al publicación de esta carta.

Zola explica su exilio como forma de ganar tiempo y tener un clima social y político más favorable a un juicio justo para él. Da cuenta de cómo la prueba por la que le habían condenado era falsa y de cómo el autor de tal falsificación se había suicidado, tras confesarlo. Zola pide la revisión de su caso y la del resto de procesos abiertos, así como que no haya cabida para la impunidad de los verdaderos culpables. Le notifican la sentencia y puede volver a plantear el debate de “El Caso” en el juzgado.

Décima

La décima, publicada el 12.9.1899. El 1 de julio Dreyfus desembarcó en Francia, el 8 de agosto comenzó un nuevo juicio en Rennes contra él, y el 9 de septiembre fue nuevamente condenado a 10 años de prisión.

Zola dice estar espantado al ver realizarse lo imposible. Encuentra que la justicia militar “prefiere condenar a un inocente que poner en duda su infalibilidad”

Decimoprimera

La decimoprimera fue publicada el 29.9.1899. El presidente Loubert indultó a Alfred Dreyfus el 19.9.1899 y Zola escribió esta carta, dando cuenta de la derrota de la justicia pues el indulto, únicamente, significa piedad del gobierno.

Fija su objetivo en rehabilitar al inocente, porque –dice- así se rehabilitará a Francia.

Decimosegunda

La decimosegunda, publicada el 29.5.1900. Zola advierte de que se quiere promulgar una Ley de Amnistía y escribe esta carta el día antes de la deliberación en el Senado de dicha ley. Denuncia la misma por meter en el mismo saco a gente honrada y a la canalla. Se priva a los primeros de poder salvar su honor y demostrar la verdad y se consigue la impunidad para los segundos.

Zola recuerda como El Caso al principio solo fue algo humanitario, pero se transformó enseguida en algo político al alcanzar a gente de poder, prensa, militares, funcionarios, etc…

Zola habla de cómo el Estado ha resultado impotente de abordar los problemas, se ha permitido que la prensa diga mentiras y calumnias, el antisemitismo ha explotado los odios, y el nacionalismo ha explotado el noble amor a la patria. De esta forma –dice- se han podido formar las mayorías que profesaban que lo verdadero es falso

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De esta forma, dice, el sufragio universal, tiene la horrible tara de que cualquier elegido del pueblo solo es el candidato del mañana, de manera que si el pueblo se vuelve loco, el elegido es esclavo de ese loco, siendo ese el espectáculo al asistimos desde hace años.

Afirma, que la Ley de Amnistía es el intento de que el caso Dreyfus nunca haya existido, y que siga sin existir, ocultarlo. La tranquilidad social y política que pueden pretender conseguir con esta Ley es a base de sacrificar la libertad y la justicia, es decir, la República.

Decimotercera

La decimotercera, publicada el 22.12.1900. Pone punto y final a El Caso, y entre sus conclusiones encontramos la siguiente:

“Francia seguirá delirando presa de horribles pesadillas, por mucho que se entierre la verdad, ésta se abre camino bajo tierra, y un día saldrá a la superficie… todo esto ayuda a desmoralizar a los humildes, confundiendo en sus conciencias el sentido de lo justo”

Cuatro claves de “El Caso”

El Caso, según Luiss Bassets, puso cuatro claves en cuestión:

1.- El papel de los medios de comunicación. Dispuestos a obedecer al  gobierno pese a quien pese.

2.- La aparición de la figura del intelectual, inaugurándose el compromiso de la intelectualidad con las causas justas, compromiso que se ha ido perdiendo a lo largo del siglo pasado, con excepciones, claro.

3.-El antisemitismo. Con el proceso se apropió la derecha francesa del discurso del antisemitismo, perdurando hasta hoy en Francia las secuelas de dicha ideología fraguada en el caso Dreyfus, y que perdura en Jean Marie Le Pen. El nazismo en Alemania se fundó 30 años después de estos hechos.

4 Se enfrentan dos concepciones, la de que el individuo se debe al colectivo, no importando un militarzuelo frente al prestigio del ejército francés, y la concepción de Zola en que prima la igualdad.

5.- Los intereses del estado. El reconocimiento de un error como el que se produjo en el caso Dreyfus afectaría tanto a la imagen de las instituciones, que se manipula y crean pruebas, se protege la prevaricación y se hacen todo tipo de intentos para que el escándalo no salpique al buen nombre de las instituciones

He de decir, que si bien el caso Dreyfus da para mucho, el motivo de este extenso post es la perturbación que me producen estos dos últimos elementos, que parecen haberse trasladado, definitivamente, de la esfera política a la particular, dando lugar a la existencia de dos mundos paralelos irreconciliables, y que parecen hacer referencia a la hoy tan manida diferenciación entre gente decente e indecente. Intuyo se encuentra aquí -en El Caso-, la fundación del concepto actual de lo que es la gente decente y…. la indecente.

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